¿Es seguro usar las tarjetas de crédito en Internet?
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Hace poco menos de un año, un adolescente fue acusado de robar la tarjeta de
crédito de Bill Gates, con la que compró un lote de Viagra, el cuál luego
hizo enviar a su casa en California.
En noviembre del pasado año, fueron robadas bases de datos con las tarjetas de
crédito y otra información confidencial de miles de clientes del sitio
Playboy.com. No se produjo un gigantesco fraude, simplemente porque el grupo que
cometió el delito (llamado "ingreslock 1524"), solo actuó para
demostrar que el sitio era fácilmente vulnerable.
En diciembre de 2000, más de 55,000 números de tarjetas de crédito fueron
robados de una compañía llamada Creditcards.com, dedicada a procesar
transacciones con tarjetas de otras compañías on-line. Los crackers, actuando
desde algún lugar de Rusia, amenazaron con poner los detalles de la información
robada a disposición de cualquiera en Internet, si no se les pagaba una cifra
determinada.
Otras compañías han sufrido robos de información similares, relacionados con
las tarjetas de crédito de sus clientes, y han sido extorsionadas con una cifra
de cientos de dólares, a cambio de no revelar los datos en un sitio público.
Pero poco se ha escrito de esto en las páginas de noticias. Tal vez porque
confesar que estos hechos puedan ser moneda corriente, provocaría más perdidas
que el causado por el propio robo de la información.
Todavía hay gente que tiene temor de hacer compras vía Internet con tarjetas
de crédito. Este temor es mucho más común en países latinoamericanos como el
nuestro (Uruguay), que en países europeos (y por supuesto que en Estados
Unidos).
Pero el temor principal está enfocado en forma equivocada, al riesgo de
introducir sus datos en cualquier página, momento en que surgen dudas sobre el
"que harán con esa información", o "realmente me cobrarán lo
que dicen o mucho más".
Pero esta parte, hoy día, no amerita un riesgo mayor al de perder una tarjeta
en la calle. Prácticamente todos los sitios que aceptan este tipo de transacción
comercial, tienen servidores seguros para hacer este trámite, con las
correspondientes claves de encriptación, muy difíciles, por no decir casi
imposible de vulnerar (o que valga la pena el tiempo y el trabajo necesario para
hacerlo).
En este punto, solo debemos tener cuidado de que el sitio posea cierta seriedad
(publicidad, referencias, etc.). Es lo mismo que ir a cualquier comercio y darle
nuestra tarjeta al vendedor. No lo vamos a hacer sin tomar las mínimas
precauciones que nos demuestre que no es un comercio "fantasma".
El problema hoy día no está allí. El peligro está en la seguridad de muchos
sitios, y en la capacidad de los piratas para ingresar a ellos y robar los
datos.
Acabo de leer un reciente artículo de un especialista en este tipo de crímenes,
en el que se revelaba lo fácil que es, con una simple búsqueda en Google,
encontrar cientos de lugares en donde se pueden obtener números reales de
tarjetas de crédito, que por supuesto han sido robadas.
La mayoría de estos sitios están ubicados en Rusia. Y aunque es poco probable
que duren más de unas horas en línea, en seguida surgen otros.
Existen foros y canales de chat, a los que se puede acceder si se pasan ciertas
pruebas, en los que el intercambio de este tipo de información es moneda
corriente.
¿Y porqué la información de la prensa es casi nula al respecto?. Salvo casos
que por su volumen o trascendencia (como los que relatamos al principio),
ameritan alguna efímera primera plana, la mayoría de estos fraudes permanecen
ocultos. Solo en Gran Bretaña (país del autor del artículo mencionado), en lo
que va del año se han perdido cientos de miles de dólares por este motivo. Es
evidente que nuestra globalizada economía perdería mucho más si se difunden
noticias más detalladas de este tipo de delito, el cuál es mucho más común
de lo que se piensa.
Y además, solo se requiere una computadora conectada a Internet, un poco de maña
para navegar anónimamente, y no mucho conocimiento para iniciar una búsqueda
en Google.com. Con esos datos, tal vez cientos o miles de pequeños
delincuentes, realizan diariamente pequeñas compras con los datos de tarjetas
robadas. Es claro que con cifras pequeñas, los riesgos de que se desate un escándalo
son pocos. El propio Internet, para el que sabe buscar, tiene la información
necesaria para que su acción no sea fácilmente descubierta... salvo que
alguien se entusiasme con su "hazaña", al usar la tarjeta de crédito
del propio Bill Gates...
¿Y qué es lo que podemos hacer para evitar que sea nuestra tarjeta la robada?.
Cómo esto depende de la seguridad de los propios sitios, tal vez poco.
Cualquier sitio Web puede sufrir la visita de intrusos si alguien se lo propone.
Y además, por más seguridad que se posea, casi siempre el punto vulnerable es
el ser humano. ¡Y es muy difícil poner un parche de seguridad a una persona!.
Tal vez uno de los pocos consejos que podremos aplicar, sea el de mantener por
lo menos una tarjeta de crédito diferente para las compras en Internet. Me
refiero a aquellos que compramos un antivirus, o pagamos una casilla de correo,
o cualquier otro servicio que no pasa los 50 o 60 dólares. A esta tarjeta
podemos manejarla con un límite de unos pocos dólares. Eso sin duda, no la hará
atractiva, o no nos perjudicará demasiado, si en algún momento ingresamos a
las estadísticas como una víctima más.
Articulo Original : http://www.vsantivirus.com/20-05-02.htm
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